El ouroboros muestra una serpiente que se muerde la cola y forma un círculo. Su imagen expresa continuidad, totalidad y la posibilidad de convertir cada final en un nuevo comienzo.
En Egipto y Grecia, este símbolo se vinculó con la regeneración del cosmos, la protección y el movimiento de los astros. Su círculo unía vida, muerte y renacimiento.
Para la alquimia, el ouroboros representa la transformación de la materia y de la conciencia. Su ciclo recuerda que el cambio exterior también puede revelar una evolución interior.
La serpiente circular integra fuerzas aparentemente contrarias: principio y fin, luz y sombra, destrucción y creación. Su mensaje propone encontrar equilibrio sin rechazar ninguna parte del proceso.
El ouroboros enseña que una crisis no tiene por qué ser el final. Puede convertirse en una etapa de depuración, aprendizaje y renacimiento, siempre que se atraviese con atención.
Contemplar este símbolo invita a cerrar ciclos con propósito. Al aceptar lo vivido y soltar lo que ya terminó, se abre espacio para una identidad más consciente y renovada.