La teosofía y el hermetismo exploran la realidad espiritual, pero no son lo mismo. Compararlos exige distinguir sus orígenes, conceptos, símbolos y métodos de transformación interior.
La teosofía moderna surgió principalmente en el siglo XIX alrededor de la Sociedad Teosófica. Integra ideas de varias religiones y filosofías, con énfasis en karma, reencarnación y evolución.
El hermetismo procede de textos atribuidos a Hermes Trismegisto, especialmente el Corpus Hermeticum. Su visión relaciona mente, cosmos y naturaleza mediante correspondencias y leyes universales.
La teosofía habla de evolución espiritual, planos de existencia y unidad de la vida. El hermetismo destaca la analogía entre lo visible y lo invisible, además del poder transformador del conocimiento.
En la teosofía son importantes la meditación, el estudio comparado y el desarrollo ético. El hermetismo utiliza simbolismo, contemplación, alquimia filosófica y reflexión sobre las fuerzas cósmicas.
Ambas corrientes buscan ampliar la conciencia y transformar al ser humano, pero parten de tradiciones distintas. La teosofía es más moderna y sintética; el hermetismo es más simbólico y antiguo.